Limítrofe · Entre un antes y un después.

Por Jeannette Betancourt


“Un no-lugar es un espacio despojado de las expresiones simbólicas de la identidad, las relaciones y de la historia: los ejemplos incluyen aeropuertos, autopistas, autónomos cuartos de hotel, el transporte público” según nos señala Zigmunt Bauman en su libroLa Modernidad Líquida. El término los no lugares se origina a su vez en investigaciones realizadas por el antropólogo Marc Augé, quien las resume en un libro bajo el mismo nombre y que hace referencia a esos contextos como espacios de transitoriedad.

Partiendo de la noción de espacio-tiempo como conceptos indisolubles y las ideas de Bauman y Augé, podemos decir que en el 2020, habitamos un tiempo que se ha convertido en sí mismo en un no lugar por su carácter temporal, por ser un acontecimiento único, sin pasado ni futuro. Un momento limítrofe donde las experiencias derivadas de la pandemia nos han privado de nuestro mundo de la vida y su dimensión social, de la experiencia física de los afectos. Pero también nos ha despojado del sentido de horizonte, certeza y futuro. Habitamos un ámbito intermedio donde abruptamente hemos tenido que replantear nuestros marcos de significados para actuar e interpretar nuevas realidades. Es un punto de inflexión que está generando entre otras cosas, un arte de entre tiempos.

Una existencia ubicada en lo limítrofe provoca el desarraigo de lo conocido e induce una apertura hacia lo ignoto. Cuando el mundo de lo cotidiano se acaba, entramos en un impasse y la pérdida de la realidad habitual incide directamente en las emociones, los sentimientos y el comportamiento. Una de las voces que con más fuerza se alza en tiempos como estos, es aquella de la violencia. Alfredo Esparza, Denisse Noriega, Hugo A. Vega e Isabel de la Mora, indagan en sus obras este ámbito de lo humano.

Vivir entre un antes y un después también le ha abierto un paréntesis al tiempo, lo cual ha favorecido que observemos el mundo que nos rodea con mayor detenimiento, cual si estuviese siendo redescubierto. Un tiempo lento que ha permitido que la mirada encuentre maravillas en lo cotidiano y lo sencillo, que hace posible construir nuevos imaginarios que procuran dar una salida posible a la complejidad de la vida. Los que por su parte, enfrentan la dificultad de sobrellevar el confinamiento, han encontrado en las nuevas tecnologías maneras de subsanar el vacío que ocasiona la ausencia mediante el contacto virtual. La obra de Ricardo Milla, Argeo Mondragón, El Comalito, La forja, Isabel Ortiz y Jorge Moedano transitan por estas temáticas, que nos presentan nuevas formas de valorar y compartir la realidad.

Una crisis puede significar dificultad para unos y oportunidad para otros. Esto ha quedado claro durante la pandemia tanto para la industrias de envíos por paquetería como la industria de alimentos y bebidas. Ambas han visto su demanda incrementada. La soledad y el ocio hacen atractivas la pulsión por el tener y por el comer. Son formas de paliar vacíos tangibles e inaprensibles. En esta época también se ha incrementado la producción de tapabocas y el acceso vía QR a toda clase de servicios e información. Las maneras inmediatas de agenciar en la actualidad nuestros deseos y necesidades están presentes en las obras de Rafael Blando, Mariana Lagunas, Marco Méndez y Ulises Ortíz Castillo.

lagalerí_a presenta esta segunda muestra colectiva titulada Limítrofe, con la participación de 14 artistas de las disciplinas de la pintura, el dibujo, la gráfica, la fotografía y el video. La exposición tiene como finalidad acercar al público a estos creadores quienes, con su trabajo, procuran tanto la experiencia visual como la reflexión en torno a las indefiniciones que plantea este momento y espacio transitorio.

Jeannette Betancourt

Curadora

Ciudad de México, 2020

Miguel Casco Arroyo

(Puebla, 1991) Artista visual, gestor cultural y museógrafo.

https://www.miguelcasco.com/
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