Discursos sobre la salud.
Por Hugo Alejandro Vega
El pensamiento sobre el cuerpo propio suele ser una confirmación empírica de las descripciones anatómicas. Se comprueba la presencia de las extremidades, queda constatada la existencia del rostro. En buena medida se cumplen las características corporales postuladas por el saber. Así, confiamos en que la respiración se refiere a los pulmones como el efecto a su causa. Pero desde una perspectiva vivencial, los órganos adoptan la forma del dolor, tenemos certeza del interior en el padecimiento.
Discursos sobre la salud es una serie pictórica que versa sobre la enfermedad como forma del cuerpo, del padecimiento como percepción, particularmente ante la pandemia del SARS-CoV-2. Se trata de los principios de higiene que pretenden impedir el contagio, tales como la sana distancia y el confinamiento, que se traducen en una forma de sospecha sobre la carne, en el recelo que provoca el contacto y las expresiones de afecto.
En las escenas retratadas se atestiguan las celebraciones en que el pastel de cumpleaños recibe el cúmulo de alientos y se convierte en foco de infección, amistades que se reúnen y que, en el abrazo, propagan el virus, un bautismo al que asiste un familiar contagiado… No se trata de ilustrar la negligencia, el objetivo es conceder una imagen a la nueva conciencia de la carne como espacio de reclusión.
Las circunstancias de la pandemia hacen de principios rectores para esta serie: los formatos pequeños involucran a la cuarentena, los soportes reciclados que se refieren a la necesidad de racionar los recursos y que suponen también una forma de nostalgia; el elemento característico del conjunto, alcohol para desinfectar aquellos puntos en la pintura, en que los personajes se tocan o bien, donde la celebración entraña el riesgo de contraer la enfermedad.
Se ha rociado alcohol, se ha frotado con un trapo, se ha aplicado sanitizante con esmero para anticiparse al coronavirus. Invariablemente el resultado es la eliminación de los motivos del vínculo en la imagen. Menos es más. Podría perjudicar a la pintura, deslavar su superficie, pero al arruinar sus veladuras y poner al descubierto su proceso, adquiere la misma consistencia del cuerpo enfermo. Todo lo que duele es cierto y es profundo en la medida de la herida; la enfermedad abre una hondura de certeza, lo mismo para la pintura que para el envés de la piel. Discursos sobre la salud es entonces una expresión radical de la analogía, y desde el supuesto de la vulnerabilidad como forma de conocimiento aventura una salida del encierro: si no es posible escapar hacia lo externo, queda la alternativa de la introspección a través de la sensibilidad, sentido interno que se labra por vía estética o por contagio.
Hugo Alejandro Vega
Ciudad de México, marzo de 2021